1. Soñé que era una chica prodigiosa y me acostaba con mi profesor de literatura de la Universidad de Pittsburgh. Nunca publiqué, pero todos hablaban de lo bien que escribía, me invitaban a presentaciones y jamás hube de pagarme los whiskys.
2. Soñé que me acostaba con todos los poetas de México.
3. Soñé que tenía tiempo para acostarme con todos los poetas de México.
4. Soñé que dejaba este apunte programado en domingo, el día más jodido de todos, pero me equivocaba de fecha y aparecía otro 31 de enero, pero yo no lo veía. Soñé con Lluís Bosch y luego soñé que dejaba apuntes programados durante meses pero me moría antes y nadie se enteraba.
5. Soñé que hacía este post en tres partes, más una última. A cada una la acompañaba uno de los tres versos del mejor poema de Cesárea Tinajero, soñé que en la cuarta parte aparecían todos juntos junto a las cincuenta y siete cosas que soñé, pero trabajo demasiado.
6. Soñé que trabajaba menos.
7. Soñé que no estaba enamorada, y aquello no era un sueño: era una pesadilla. Me desperté de inmediato y dejé de soñar. A mi lado, alguien preguntaba “¿qué pasa, ladran los perros?”
8. Soñé que no tenía miedo a las ciudades y vivía en París. Montparnasse era una fiesta y el zombie de Cortázar decidía cruzar a nado el Atlántico para volver. Entrenaba cada tarde en el Sena, bajo la atenta mirada de una de mis perras mientras yo leía y leía y leía y comía ostras y bebía champagne. Vivía en una calle llena de librerías y a veces un hombre se duchaba en mi baño; nunca me atreví a confesarle que hubiera deseado forrarle cada página de cada uno de sus libros para que las letras no desaparecieran bajo el agua.
9. Soñé que tenía otro perro y lo llamaba Buck.
10. Soñé que me emborrachaba con Amadeo Salvatierra y él se pasaba del mezcal al Koskenkorva y eso me hacía feliz.
11. Soñé con Conrad, soñé que soñaba sola y que vivía sola porque vivimos igual que soñamos, solos, pero no tuve más que alargar la mano para saber que no era así y decía ¡Que te jodan, Conrad! Que te jodan, coronel Kurtz! ¡Que te jodan, Marlow!
12.Soñé que Joaquín Font se dejaba crecer la barba hasta que ésta llegaba al suelo, y entonces se la cortaba y con el pelo yo tejía una bufanda para que García Madero no pasara frío si venía a Laponia.
13. Soñé con los marineros de Marstal y los bares de Terranova. Soñé con los marineros de Marstal en los bares de Terranova y recordé que nunca he visto a una prostituta finlandesa.
16.Soñé que Angélica Liddell era Cesárea Tinajero sobre un escenario.
23.Soñé con sangre en la cama, con semen en el pelo, con el Le Club de la Fonteta de Sant Lluís en Valencia abierto de nuevo. Soñé que en los baños les compraba droga a Belano y Lima.
29. Soñé que el padre de Laura Damián no se suicidaba. Soñé que nadie se suicidaba y nadie quería suicidarse y todos nos íbamos a vivir al manicomio con Joaquín.
30. Soñé con Tintín en el Tibet, con Tintín en el Congo, con Tintín en el país de los Soviets, con Titín en el Adarraga diciendo adiós a la pelota y yo en las gradas tirando un gintónic sobre la cabeza de quien se me sentaba debajo.
31. Soñé que éramos detectives y salvajes. Soñé que buscábamos a Matilde Urbach y no la encontrábamos.
32.Soñé con cretinos comediantes curados de fútbol y literatura. Habían perdido la fe pero deseaban recuperarla. Los soñé buscando la tumba del viejo Casale entre los escombros de una ciudad arrasada. Erigieron un templo en la playa del Cabanyal con las butacas de Orriols y ya no les quedaron fuerzas para peregrinaciones más lejanas.
33. Soñé que Auxilio Lacouture se quedaba encerrada en los baños de la Biblioteca de Vic, pero no estaba sola.
37. Soñé que volvía a tener diecinueve años y no quería vivir, sólo navegar. Navegar y enterrarme marineros entre las piernas.
39. Soñé que Piel Divina chupaba pollas en el Raval por diez euros.
40. Soñé que viajaba en tren a Valladolid. En la estación me esperaba Esther y me daba un gran abrazo, “¡cuánto tiempo sin verte!”.
44. Soñé que disparaba a un oso, pero no lo mataba y él mataba a una de mis perras. Soñé con osos azules persiguiéndome en el bosque, con osos negros comiéndose a Louis, con osos verdes entrando por la ventana. Soñé que me regalaban una escopeta nueva.
45. Soñé que era mi jefe el que se caía en el agujero en el hielo en el que yo me maté y desde el cielo lo miraba y le decía ¡Que te jodaaaan, que te jodaaaan!. A él tampoco le llevaban flores.
49. Soñé que me embarcaba en el Isobel con Arturo. Soñé que compartíamos camarote, que compartíamos litera, que nunca regresábamos a puerto y pasábamos el resto de nuestros días comiendo pescado para desayunar y pescado para almorzar y pescado para merendar y pescado para cenar y un agosto llegábamos a Spitsbergen.
53. Soñé que moría a los veintiocho años, que el hielo se abría bajo mi trineo y me hundía sin gritar junto a mi mejor equipo. Sólo Velvet, mi líder favorita, se salvaba. Sólo un hombre en el mundo lloraba mi muerte. Nadie llevaba flores al Norte.
55. Soñé que me dedicaba a follar menos con los poetas de México y más a escribir. Entonces acababa este despropósito y me quedaba una bonita entrada en el blog, y el hipotético lector llegaba hasta aquí satisfecho con lo que veía en la pantalla, y luego se iba a leer a Bolaño, pero es que lo decía... ¿quién lo decía? ¿Lo decía Felipe Müller? ¿Quién? Bueno, alguien lo decía, decía Bolaño, que la literatura no vale nada, así que prefiero la vida y no tengo tiempo para las dos. Y aunque quisiera, mi jefe, mi jefe... ¿mi jefe no cayó en un agujero y se mató? ¿No me había matado yo antes que él?
57. Soñé que dejábamos de ser jóvenes. Un día alguien llamaba a mi puerta preguntando por los poemas que había escrito años atrás, por generaciones perdidas en blogs y versos en paredes. Me había casado por la iglesia y tenía nueve hijos. Le dije que no conocía a ninguna Àgueda. Volvían a fabricar mezcal Los Suicidas y absenta La Loca, pero ya no me importaba.
5 comentaris:
Ara que he madurat ho sé, comtessa: Matilde Urbach no existeix.
Aquesta nit procuraré somiar amb la Lacouture tancada als lavabos de la biblioteca. Jo seré a l'altra banda de la porta i li diré Auxilio???.
I ella em respondrà: hija de la chingada, eso me corresponde desirlo a mi, pero a los gritos y admirado. Auxilioooooooo!!!!!
Somnis que inspiren. Que en tinguis molts, d'aquests!
Me n'he adonat que no podia deixar un comentari normal en aquest text. No sé, potser avui és dilluns i tinc tot el cos com tou, adormit i trist. Els dits no saben escollir la tecla correcta, navego perdut pels records que el meu cap té de Bolaño, em perdo en algun d'aquests somnis que potser també és meu, i Cortázar també va escriure sobre somnis robats o compartits o jo què sé. Sang al llit, suïcides i manicomis. Fa poc vaig anar al Pere Mata, a passejar. Em miraven des de dins i vaig fotografiar una d'aquelles mirades. Ara em mira de vegades, per la pantalla. Em faig vell lentament, ja no entenc res del món. Em plantejo seriosament escriure més a les parets i menys a les llibretes i els blogs i els blocs. Recordo la cançó del Manu Chao, que encara no sé si és honest o trampós (Sueño de Solentiname). Me'n vaig a somiar a l'ombra del calendari.
Hui, precisament, he tingut malsons que ara no puc recordar. Només algunes coses soltes, una avinguda llarga de Berlín, estil soviètic, amb un d'aquell vells portals de Benimaclet, trobava una Playstation i algunes altres pertinences perdudes dins d'una bossa de brossa. Recorde poca cosa més però sé que ho he passat malament i m'he alçat tot ullerós.
Preciós el post. Abriga't!
Me ha encantado...
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