Feia temps que tenia ganes d’agarrar-me de nou a la trilogia de Ramiro Pinilla Verdes valles, colinas rojas i què millor que no tindre faena i que al dia li sobren hores per a fer-ho: la novel•la feta de tres novel•les exigeix temps i si no dedicació sí certa predisposició. La vaig llegir a trompicons, sense temps ni predisposició, farà uns tres anys, i sense llevar-me del cap que estava front a un escriptor basc ben mal considerat als cercles nacionalistes, el que em parava un poc i vulgues que no va tindre la seua part de culpa en que acabara per deixar-la abandonaeta. Espere que no siguen vostés tan trossos de burro com jo i sí que disfruten de tota la bona literatura que hi ha pel món feta per jueus o bascos i catalans no nacionalistes o lo que siga, i que em facen cas si els dic que les dos mil noséquantes pàgines de Verdes valles, colinas rojas, bé mereixen el seu temps.
El cas és que jo només volia copiar-los un trosset de la primera de les tres novel•les, La tierra convulsa, que torne a tindre entre mans estos dies, però ja que estava dic bo, farem una introducció ahi menudeta i aprofitaré pa recomanar-la perquè em sembla que al Pinilla no se li ha fet justícia al món de les lletres, més que no siga del rotllo. Els tres volums estan editats per Tusquets, i del primer hi ha edició de butxaca a només 13 eurets, ja tarden!
“- Parece que mi ventana encendida preocupa a mucha gente. Sí, releo el Quijote por enésima vez, porque espero traducirlo al euskera algún día y quiero descubrir por qué Don Quijote, siendo castellano, exaltaba menos a Castilla que a valores universales, como el espíritu de sacrificio y de justicia de la caballería andante, por ejemplo.
- Creo que le entiendo. Usted se pregunta si hay que estar loco para hacer una cosa así. Es una duda muy nacionalista, supongo.
- Quiero descubrir cuándo fue Don Quijote más digno y noble, más él mismo, si cuando se olvidó de Castilla y viajó por regiones e ideas distintas, tratando de deshacer entuertos o cuando le volvió la cordura y se refugió en sus raíces.”
Vall de Helgedalen, al fons a l'esquerre, el Fannaraken. Noruega, estiu 2010
Hacía tiempo que tenía ganas de volver a cogerme a la trilogía de Ramiro Pinilla Verdes valles, colinas rojas, y qué mejor que no tener trabajo y que al día le sobren horas para hacerlo: la novela hecha de tres novelas exige tiempo y si no dedicación sí cierta predisposición. La leí a trompicones, sin tiempo ni predisposición, hará unos tres años, y sin quitarme de la cabeza que estaba frente a un escritor vasco muy mal considerado en los círculos nacionalistas, lo que me paraba un poco y quieras que no tuvo su part de culpa en que acabara por dejarla abandonadita. Espero que no sean ustedes tan trozos de burro como yo y sí disfruten de toda la buena literatura que hay por el mundo hecha por judíos o vascos y catalanes no nacionalistas o lo que sea, y que me hagan caso si les digo que las dos mil nosécuantas páginas de Verdes valles, colinas rojas, bien merecen su tiempo.
El caso es que yo sólo quería copiarles un trocito de la primera de las tres novelas, La tierra convulsa, que vuelvo a tener entre manos estos días, pero ya que estaba digo bueno, haremos una introducción ahí pequeñita y aprovecharé para recomendarla porque me parece que al Pinilla no se le ha hecho justicia en el mundo de las letras, aunque no sea del rollo. Los tres volúmenes están editados por Tusquets, y del primero hay edición de bolsillo a sólo 13 eurines, ¡ya tardan!
“- Parece que mi ventana encendida preocupa a mucha gente. Sí, releo el Quijote por enésima vez, porque espero traducirlo al euskera algún día y quiero descubrir por qué Don Quijote, siendo castellano, exaltaba menos a Castilla que a valores universales, como el espíritu de sacrificio y de justicia de la caballería andante, por ejemplo.
- Creo que le entiendo. Usted se pregunta si hay que estar loco para hacer una cosa así. Es una duda muy nacionalista, supongo.
- Quiero descubrir cuándo fue Don Quijote más digno y noble, más él mismo, si cuando se olvidó de Castilla y viajó por regiones e ideas distintas, tratando de deshacer entuertos o cuando le volvió la cordura y se refugió en sus raíces.”









