A un lado y a otro del helado cauce se erguía un oscuro bosque de abetos de ceñudo aspecto. Hacía poco que el viento había despojado a los árboles de la capa de hielo que los cubría y, en medio de la escasa claridad, que se iba debilitando por momentos, parecían inclinarse unos hacia otros, negros y siniestros. Reinaba un profundo silencio en toda la vasta extensión de aquella tierra. Era la desolación misma, sin vida, sin movimiento, tan solitaria y fría que ni siquiera bastaría decir, para describirla, que su esencia era la tristeza. En ella había sus asomos de risa; pero de una risa más terrible que todas las tristezas..., una risa sin alegría, como el sonreír de una esfinge, tan fría como el hielo y con algo de la severa dureza de lo infalible. Era la magistral e inefable sabiduría de la eternidad riéndose de lo fútil de la vida y del esfuerzo que supone.
London i jo parlem d'un Nord que no és el mateix, però que tampoc és distint. He tornat a Colmillo Blanco ara, al final del dia, després d'algunes jornades frenètiques sense motius de veritable importància per a ser-ho, cercant una tranquil·litat que fa temps que no trobe però que, tot i el tràfec que m'espera en els set dies vinents, comença a calar-me dins. És la tranquil·litat de qui es sap ja a recer de la gent, de les cues als bancs, de les cues al supermercat i els bars plens i el fum i les cridades dels amics per a fer-se una última cervesa que mai és l'última i el cotxe i les gasolineres i el tràfic i l'olor pudent de la fàbrica de paper. Un exemplar en castellà, l'altre en anglés que ja va estar a Finlàndia -It was the wild, the savage, frozen-hearted Northland Wild-, em van per les mans recobrant significats que començava a oblidar: la passió pels somnis que amb els anys perdem, el desig, i la certesa de realitzar-lo, d'alguna cosa semblant a la felicitat. Puc dir que ara mateix estic molt satisfeta amb la meua vida, i no veig que massa gent puga afirmar tan rotundament el mateix.
Por la pendiente del helado cauce bajaba penosamente una hilera de perros que parecían más bien lobos. La escarcha cubría un hirsuto pelaje. El aliento se les helaba en el aire en cuanto salía de su boca; era despedido hacia atrás en vaporosa espuma hasta posarse en sus pies, en donde se cristalizaba. Els gossos, els gossos estirant d'un trineu: eixa realitat ara tan propera. Ahir em donaren una notícia que no esperava, que donava per impossible. El dijous de la setmana que ve volaré de nou a Finlàndia. El divendres ja dormiré a la meua nova llar: una cabanya al mig d'un bosc, rodejada de gossos de tir als que cal dedicar els dies sencers. El termòmetre està per davall de zero i tardarà mesos en tornar a estar per damunt. Lapònia espera, i algun dia, potser una volta al mes, baixarem a Äkäslompolo a fer-nos uns vodkes al bar.
A un lado y a otro del helado cauce se erguía un oscuro bosque de abetos de ceñudo aspecto. Hacía poco que el viento había despojado a los árboles de la capa de hielo que los cubría y, en medio de la escasa claridad, que se iba debilitando por momentos, parecían inclinarse unos hacia otros, negros y siniestros. Reinaba un profundo silencio en toda la vasta extensión de aquella tierra. Era la desolación misma, sin vida, sin movimiento, tan solitaria y fría que ni siquiera bastaría decir, para describirla, que su esencia era la tristeza. En ella había sus asomos de risa; pero de una risa más terrible que todas las tristezas..., una risa sin alegría, como el sonreír de una esfinge, tan fría como el hielo y con algo de la severa dureza de lo infalible. Era la magistral e inefable sabiduría de la eternidad riéndose de lo fútil de la vida y del esfuerzo que supone.
London y yo hablamos de un Norte que no es el mismo, pero que tampoco es diferente. He vuelto a Colmillo Blanco ahora, al final del día, después de algunas jornadas frenéticas sin motivos de verdadera importancia para serlo, buscando una tranquilidad que hace tiempo que no encuentro pero que, a pesar del trasiego que me espera los próximos siete días, empieza a calarme dentro. Es la tranquilidad de quien se sabe ya a salvo de la gente, de las colas en los bancos, de las colas en el supermercado y los bares llenos y el humo las llamadas de los amigos para tomarse una última cerveza que nunca es la última y el coche y las gasolineras y el tráfico y el olor nauseabundo de la fábrica de papel. Un ejemplar en castellano, el otro en inglés que ya estuvo en Finlandia - It was the wild, the savage, frozen-hearted Northland Wild- me van por las manos recobrando significados que empezaba a olvidar: la pasión por los sueños que con los años perdemos, el deseo, y la certeza de realizarlo, de algo parecido a la felicidad. Puedo decir que ahora mismo estoy muy satisfecha con mi vida, y no veo que demasiada gente pueda afirmar tan rotundamente lo mismo.
Por la pendiente del helado cauce bajaba penosamente una hilera de perros que parecían más bien lobos. La escarcha cubría un hirsuto pelaje. El aliento se les helaba en el aire en cuanto salía de su boca; era despedido hacia atrás en vaporosa espuma hasta posarse en sus pies, en donde se cristalizaba. Los perros, los perros tirando de un trineo: esa realidad ahora tan cercana. Ayer me dieron una noticia que no esperaba, que daba por imposible. El jueves de la semana que viene volaré de nuevo a Finlandia. El viernes ya dormiré en mi nuevo hogar: una cabaña en medio de un bosque, rodeada de perros de tiro a los que hace falta dedicar los días enteros. El termómetro está por debajo de cero y tardará meses en volver a estar por encima. Laponia espera, y algún día, quizá una vez al mes, bajaremos a Äkäslompolo a tomarnos unos vodkas en el bar.

8 comentaris:
La nostra excursi´po tindrá que esperar. T´avise que jo mai oblide. Intuint el teu estat de felicitat , m´en alegre molt per tu. Aguarde llegir com te va a Laponia.
http://www.youtube.com/watch?v=-_FvL2PXKrE&feature=related
besets reina!
És terriblement real que la majoria no pot dir que estiguin satisfets de la seva vida. Més encara quan alguns dels que diuen que sí, resulta que en privat confessen que no, però també en això cal aparentar. En el món dels blogs no ens escapem de les coses de la vida real, i avui he trobat algun exemple. Per això ha estat bo llegir aquest apunt abans d'anar a dormir. Just quan a Bellver comença a nevar de debò, per trcer cop avui. Crec que ara és la definitiva.
Ja ho sabeu missenyora que em fa feliç veure-us feliç, ni que sigui nord enllà. Espero, però, que hi hagi connexió a Inet, perquè em costarà més de passar-me sense els vostres escrits.
Enhorabona! Tot el món crec que ha d'aspirar a d'això: estar satisfet amb la seua vida... és díficil, a vegades la vida no acompanya ;)
Coralet
I llavors fou quan la Finlàndia de ferro
va dir-me: "Tot ho coneixeràs, tret
de la joia. Però no importa, viu!".
Finlàààààààndiaaaaaa!!
Estic molt contenta, comtessa.
Com diuen ara: jo sóc fan de London, m'encanta, és un dels pocs escriptors amb els que he gaudit de veritat. D'ell, el que més m'agrada són els relats del nord: del Gran Blanc on rondina la mort blanca; on, com diuen per ací quan fa molt de fret: et quedes riguen-te.
Me n'alegre de la teua nova aventura. Ja ens contaràs.
¡Això també és part del creiximent interior!
La própia vida és la que et du a les bones experiències y llocs especials quan no creem resistències.
¡Avant comtessa!
Comtessa!!,por fin le he pillado el truco para que no se me quede colgado!, yo a la mia, bueno, la verdad es que vas a disfrutar mucho de ese trabajo, sin duda. He estado en varias granjas de huskies en mis visitas a Laponia y ¡¡¡es tan bonito ver a los perros llorando porque quieren correr!!!, y tu correrás con ellos, atravesando los bosques helados, sintiendo en tu rostro la caricia helada del viento, la velocidad de la madera casi flotando sobre la nieve. Tu misma te transformarás en poema, en una imagen navideña y bucólica que hará que en la distancia, los que contemplemos tus fotos, soñemos. Esperamos esas alas para poder volar con la mente hasta ese lugar que será en los próximos meses,tu hogar.
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