dissabte 27 de novembre de 2010

La tauleta de nit

Els protagonistes últimament han sigut els tres toms de Verdes valles, colinas rojas, de Ramiro Pinilla, de qui pocs dies enrere vaig acabar amb la tercera part, sense massa entusiasme, clar que potser només era cansament després de les vora 3.000 pàgines. Continue, de totes maneres, recomanant-la. Una antologia amb vint-i-cinc poetes finesos, How to adress the fog, no deixa la tauleta: hi ha un poema d’Eva Kilpi que tortura des de que recentment el pas del temps es va fer evident com mai en un cos proper, For myself, I don’t care if I’m growing old-/ but how can I bear to see that my young lover/is starting to grow old?. El planeta de los estúpidos va per ací des de que es va publicar, només fullejat a ratos; ahir vaig anar a vore a Juantxo López de Uralde presentar el projecte Equo a Alacant. En una paraula: decebedor. Fullejat sense massa interés ha estat també Terra, de Vandana Shiva. Walden ha quedat baix de la resta de la muntanya; a la segona part de Verdes valles, colinas rojas, apareixien alguns fragments d’eixa obra de Thoreau de la que havien adoptat algunes idees els habitants del caserío Oiarzena i em vingueren ganes de repassar-lo, un repàs que es limità a tornar a llegir pàgines marcades anys enrere. Els Relats d’un navegant, de Joan Cabot, finiquitats fa dies ara esperen el trasllat al raconet que els pertoca junt a totes les pàgines que amb olor a mar he anat acumulant. Escalada, de Ludwig Hohl, està pendent des de que en Girbén parlà d’ell a Foravial, com pendents hi ha paquets per obrir plens de comandes fetes en les poques hores que passe a la casa i que només es poden suportar amb paper i lletres. Divendres passat posaren Master and Commander durant el viatge a Logronyo i em vingueren ganes de tornar a O’Brian però no el vaig trobar quan passat el cap de setmana vaig tornar. Per això dimecres vaig anar directa a buscar Capitán de mar y guerra en entrar a última hora a La Casa del Libro en València, a punt de que tancaren. També caigué el que remou tantes coses per dins ara, Diario de un lobo de Mariusz Wilk i les ganes nord i les ganes de Polònia amb Agnieszka esperant criatura. Pujar a la secció de poesia amb els minuts contats sense res en ment i que els ulls anaren directes a Wislawa Szymborska per a, hòstia!, al costat d’ella trobar un nom familiar. Editaet este any a Marginales de Tusquets estava Antonio Moreno, que va ser professor meu fa anys. Nombres del árbol, me’l vaig emportar. Anatomía de un instante ha desaparegut en alguna maleta encara no desfeta. No sé quan exactament vaig deixar a Hamsun, el paper d’un xiclet marca una pàgina cap al final, al principi de La última alegría, l’última de les tres novel•les que composen la Trilogía del vagabundo. Comença com espere que comence l’hivern, una volta més: Ahora he venido a vivir a los bosques. El Kalevala m'acompanya cada volta que vaig al bany.



Los protagonistas últimamente han sido los tres tomos de Verdes valles, colinas rojas, de Ramiro Pinilla, de quien pocos días atrás acabé con la tercera parte, sin demasiado entusiasmo, claro que quizá sólo fue cansancio después de las cerca de 3.000 páginas. Continúo, de todas maneras, recomendándola. Una antología con veinticinco poetas finlandeses, How to adress the fog, no deja la mesita: hay un poema de Eva Kilpi que tortura desde que recientemente el paso del tiempo se hizo evidente como nunca en un cuerpo cercano, For myself, I don’t care if I’m growing old-/but how can I bear to see that my young lover/is starting to grow old?. El planeta de los estúpidos va por aquí desde que se publicó, sólo hojeado a ratos; ayer fui a ver a Juantxo López de Uralde presentar el proyecto Equo en Alicante. En una palabra: decepcionante. Hojeando sin demasiado interés ha estado también Tierra, de Vandana Shiva. Walden ha quedado bajo el resto de la montaña; en la segunda parte de Verdes valles, colinas rojas, aparecen algunos fragmentos de esa obra de Thoreau de la que habían adoptado algunas ideas los habitantes del caserío Oiarzena y me vinieron ganas de repasarlo, un repaso que se limitó a volver a leer las páginas marcadas años atrás. Los Relats d’un navegant, de Joan Cabot, finiquitados hace días ahora esperan el traslado al rinconcito que les toca junto a las páginas que con olor a mar he ido acumulando. Escalada, de Ludwig Hohl, está pendiente desde que en Girbén habló de él en Foravial, como pendientes hay paquetes por abrir llenos de encargos hechos en las pocas horas que paso en la casa y que sólo se pueden aguantar con papel y libros. El viernes pasado pusieron Master and Commander durante el viaje a Logroño y me vinieron ganas de volver a O’Brian pero no lo encontré cuando pasado el fin de semana volví. Por eso el miércoles fui directa a buscar Capitán de mar y guerra al entrar a última hora a La Casa del Libro en Valencia, a punto de que cerraran. También cayó el que remueve tantas cosas por dentro ahora, Diario de un lobo de Mariusz Wilk y las ganas de norte y las ganas de Polonia con Agnieszka esperando criatura. Subir a la sección de poesía con los minutos contados sin nada en mente y que los ojos fueran directos a Wislawa Szymborska para, ¡hostia!, al lado de ella encontrar un nombre familiar. Editado este mismo año en Marginales de Tusquets estaba Antonio Moreno, que fue profesor mío hace años. Nombres del árbol, me lo llevé. Anatomía de un instante ha desaparecido en alguna maleta aún no deshecha. No sé cuándo exactamente dejé a Hamsun, el papel de un chicle marca una página hacia el final, al principio de La última alegría, la última de las tres novelas que forman la Trilogía del vagabundo. Comienza como espero que empiece el invierno, una vez más: Ahora he venido a vivir a los bosques. El Kalevala me acompaña cada vez que voy al baño.

6 comentaris:

AlfredRussel ha dit...

D'on caldria deduir que la superficie de la tal tauleta ha de ser realment excepcional... Sense broma: prenc nota, com sempre, dels suggeriments --amb comentaris valoratius inclosos. Gràcies!
Uralde va estar a València, però em va fer peresa anar... Crec que m'estic fent major i descregut també per aquestes coses, però encara he de pensar-ho bé.

Corpi ha dit...

No sé d'on traus tant de temps per llegir. Quina enveja!

Lluís Bosch ha dit...

Crec que ja t'havia comentat que em vaig quedar entusiasmat amb el Pinilla de "Sólo un muerto más", i si tot va bé ara em toca la trilogia de la que tant bé has parlat. Només em falta trobar-la.

Anònim ha dit...

Para igualar el día con un vaso levantado a la altura de los ojos.


La tromba marina, grisáceo cordón umbilical alimentando la fría vaguada polar en altura en la cálida y húmeda placenta marina: un matojo gigantesco incluso sin prismáticos. Frente frío granizando los gruesos gotones que preceden a la tromba de agua, columna de acuarela inglesa en la distancia que se convierte en cortina oscura que se cierra sobre ti. Rayos poniendo en contacto cargas eléctricas que se atraen, que se repelen. Unos centímetros blancos. Las crestas de las olas. Un arcoíris sobre otro arcoíris. Colores, contrastes, que no son de este mundo. Anatomías de un instante. Instantáneas. Sin infierno no hay paraíso. Sin tetas no hay paraíso. The best wave always wins. ¿Quién quiere ganar? ¿Quién quiere la luz de los focos? ¿Quién quiere; qué; de qué carece? ¿Quién deja que beses sin querer unos –sus– labios que sonríen, unos ojos abiertos en derredor a ti, a la otra, al otro, a? ¿Quién no marca territorio, territorios sin salida? ¿Quién no necesita equilibrar entre grávidas levedades, días sin abrir la boca, sin Manchevskis para Latorres?

No han salido del coche ninguna de las tablas de agua, líquida o cristalizada. Los mismos que te han encañonado por dos veces en menos de dos horas, en menos de dos meses, y han inhibido las frecuencias, colocan conos y dan las luces de emergencia.
El motor se ha parado. Tú también has dejado sangre sobre el asfalto, tasugo boqueando.
Cuarto menguante, lunes, dos de la madrugada, cuatro bajo cero, zarama, svalka ludei, garrocha, hez, escoria, cordón mareal.

Anònim ha dit...

Para igualar el día con un vaso levantado a la altura de los ojos.


La tromba marina, grisáceo cordón umbilical alimentando la fría vaguada polar en altura en la cálida y húmeda placenta marina: un matojo gigantesco incluso sin prismáticos. Frente frío granizando los gruesos gotones que preceden a la tromba de agua, columna de acuarela inglesa en la distancia que se convierte en cortina oscura que se cierra sobre ti. Rayos poniendo en contacto cargas eléctricas que se atraen, que se repelen. Unos centímetros blancos. Las crestas de las olas. Un arcoíris sobre otro arcoíris. Colores, contrastes, que no son de este mundo. Anatomías de un instante. Instantáneas. Sin infierno no hay paraíso. Sin tetas no hay paraíso. The best wave always wins. ¿Quién quiere ganar? ¿Quién quiere la luz de los focos? ¿Quién quiere; qué; de qué carece? ¿Quién deja que beses sin querer unos –sus– labios que sonríen, unos ojos abiertos en derredor a ti, a la otra, al otro, a? ¿Quién no marca territorio, territorios sin salida? ¿Quién no necesita equilibrar entre grávidas levedades, días sin abrir la boca, sin Manchevskis para Latorres?

No han salido del coche ninguna de las tablas de agua, líquida o cristalizada. Los mismos que te han encañonado por dos veces en menos de dos horas, en menos de dos meses, y han inhibido las frecuencias, colocan conos y dan las luces de emergencia.
El motor se ha parado. Tú también has dejado sangre sobre el asfalto, tasugo boqueando.
Cuarto menguante, lunes, dos de la madrugada, cuatro bajo cero, zarama, svalka ludei, garrocha, hez, escoria, cordón mareal.

Comtessa d´Angeville ha dit...

Russel, exactament no és una tauleta; és un puff enorme i quadrat que té damunt la caixa d'una làmpara de Philippe Starck. La làmpara, es va perdre qui sap en quin trasllat. La caixa, preciosa. Fa bé de fer-se descregut... jo anava amb esperança i me'n vaig eixir prou decebuda, la veritat. Però bo, està tot en panyals, vorem com va creixent la criatura.

Corpi, és la desgracia d'estar sense feina... I aixina i tot, tinc molt menys temps del que voldria.

Lluís, a qualsevol lloc la tens, editada per Tusquets, del primer hi ha edició de butxaca. Ja contaràs què et sembla!

"Anònim", tablas, las Solovki (un lugar para vivir), Before the rain, bajo cero... Paraísos... http://www.youtube.com/watch?v=S9cHkX5Ng2o&feature=related