la milana me se ha escapado, Régula
y asomó la Régula
ae, déjala que vuele, Dios la dio alas para volar, ¿no lo comprendes?
pero el Azarías,
yo no quiero que se me escape la milana, Régula,
y miraba ansiosa, angustiadamente, para la copa del sauce y la grajilla volvía sus ojos aguanosos a los lados, descubriendo nuevas perspectivas, y, después, giraba la cabeza y se picoteaba el lomo, despiojándose y el Azarías, poniendo en sus palabras toda la unción, todo el amor de que era capaz, decía,
milana bonita, milana bonita,
encarecidamente,
pero el pájaro como si nada, y tan pronto la Régula arrimó al árbol la escalera de mano con intención de prenderlo y subió los dos primeros peldaños, la grajilla ahuecó las alas, las agitó un rato en el vacío, y, finalmente, se desasió de la rama, y, en vuelo torpe e indeciso, coronó el tejado de la capilla y se encaramó en la veleta de la torre, allá en lo alto, y el Azarías la miraba con los lagrimones colgados de los ojos, como reconviniéndola por su actitud,
no estaba a gusto conmigo,
decía,
y, en éstas, se presentó el Críspulo y, luego, el Rogelio, y la Pepa, y el Facundo, y el Crespo, y toda la tropa, los ojos en alto, en la veleta de la torre y la grajilla, indecisa, se balanceaba, y el Rogelio reía,
cría cuervos, tío,
y el Facundo,
a ver, de que cogen gusto a la libertad,
y porfiaba la Régula,
ae, Dios dio alas a los pájaros para volar,
y al Azarías le resbalaban los lagrimones por las mejillas y él trataba de espantarlas a manotazos y tornaba a su cantinela,
milana bonita, milana bonita..."
Miguel Delibes. Los santos inocentes
2 comentaris:
Sort del teu estat d'inspiració...ja no em queda ni què llegir amb ganes...
Uff! Si algú no coneixia Delibes... Un fragment al·lucinant, Comtessa.
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